En las cloacas
Me he introducido en ese nido infecto. He comprado un saco de abyecciones, el lote completo. No puedo decir "solo un poco". Tras la entrada de la alcantarilla, desde fuera, se ven muchas cosas aparte de esas ratas enormes que emiten sonidos de lo más desagradables. Se escucha como afilan sus garras, como perfeccionan su técnica al mismo tiempo que las hunden entre los sedimentos. Siento que ellas no son esclavas más que de lo subterráneo, de un modo que casi podríamos considerar voluntario; mientras que nosotras, que hemos llegado por casualidad, intentando escapar de algo que no podemos concretar, nos encontramos en un entorno hostil, sin herramientas para combatir sus ataques. Es lógico pensar que en cualquier momento se abalanzarán sobre este cuerpo casi estático, que intenta avanzar poco a poco, temeroso de lo que pueda ocurrir todo el tiempo. Su presencia es acumulativa y...